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Hacer feliz a mi hijo(a)
vie. 08 2020
Hacer feliz a mi hijo(a)

Por Melissa Castillo, Psicóloga/ Lic. en pedagogía infantil. @melipsicoedu

Como padres, docentes o cuidadores, nuestro principal deseo es hacer felices a nuestros niños, pero ¿Qué es felicidad? ¿Lo que hace feliz a mi hijo es siempre lo correcto? ¿Cómo se si mi niño/a es feliz? ¿Qué pasa si lo que me hace feliz a mi no hace feliz a mi hijo/a?.



A todo un sin fin de preguntas hoy le debemos agregar el cambio de  vida al cual nos hemos sometido, el no poder llevar a los niños/as al colegio, vernos obligados a aislarlos/as de sus amigos y familiares, no poder hacer cosas que les hacían muy felices como ir al parque, al cine, a piscina y muchas cosas mas, entonces… ¿Cómo pretender que mi niño/a sea feliz? ¿No es mucho pedir? ¿Si puede mi niño ser feliz después de todos lo cambios en este año?. Estas y muchas más preguntas surgen cuando hablamos de felicidad y aunque resulte un poco difícil encontrar una respuesta exacta para cada una de ellas (aún más en este momento), si podemos utilizar todas las herramientas necesarias para poder brindar a nuestros niños un entorno lleno de emociones y experiencias en donde prime la felicidad.Lo primero que debemos tener en cuenta es que no existe un manual para la felicidad, pues lo que te hace feliz a ti no es lo mismo que hará felices a otros, sin embargo la felicidad es una emoción que se aprende, es por esto que antes de hablar de felicidad en nuestros niños y niñas es importante que nos miremos a sí mismos, teniendo en cuenta que somos el espejo de los más pequeños y ellos aprenderán y modelarán sus emociones basados en la manera en que nosotros percibimos y disfrutamos la vida.

Esto no quiere decir que todo el tiempo debemos estar felices u ocultar nuestros sentimientos, pues todas las emociones hacen parte del curso normal de la vida. Sin embargo hay algunas conductas que no aportan nada positivo al desarrollo afectivo y emocional de los niños, al contrario podrían ser factores que con el tiempo generen sentimientos de insatisfacción y frustración con más frecuencia. Un ejemplo de ello son aquellas personas que se quejan por todo, o quienes constantemente se comparan de forma negativa, conductas que los niños aprenderán fácilmente pues hacen parte de su cotidianidad. Es por esto que como adultos no podremos afianzar la felicidad en los niños/as sin antes desaprender algunos comportamientos que se convierten en obstáculos.

Por otra parte, para poder entender la felicidad es necesario saber qué es y como se siente estar triste, de allí la importancia de poner nombre a nuestras emociones, no esconderlas, al contrario compartirlas de manera que cuando el niño/a las experimente en sí mismo, le sea más fácil comunicar sus sentimientos, sin sentirse diferente, angustiado o confundido.

A cada niño/a le hace feliz algo diferente, es por eso que el tiempo y la comunicación son unos de los factores más importantes al momento de entender las emociones de nuestros niños/as. A continuación compartiré contigo una serie de aspectos que considero importantes a la hora de hablar de felicidad en niños y niñas.